La panadería familiar que por fin aparece en Google: cómo lo hicimos sin tiempo ni ganas
Teresa Molina, tercera generación de panaderos en Burgos, cuenta cómo empezó a aparecer en búsquedas de pan artesanal sin dedicarle tiempo extra a lo digital.
Yo empiezo a trabajar a las cuatro de la mañana
No es una queja. Es una explicación. Cuando alguien me habla de "gestión de tu presencia digital" a las seis de la tarde, cuando ya llevo catorce horas de pie, entiendo las palabras pero no me entra en la cabeza convertirlo en algo que tenga que hacer yo.
Mi abuelo Evaristo abrió esta panadería en Burgos en 1971. Mi padre la mantuvo. Yo llevo quince años al frente con mi marido Rodrigo. Tenemos clientes de toda la vida que vienen a comprar el mismo pan que compraban sus madres. Eso me llenaba, y sigue llenándome.
El problema es que había otro tipo de cliente que no llegaba: el que busca en Google "pan de masa madre Burgos" o "panadería artesanal Burgos" antes de venir. Y esos clientes, que cada vez son más, no nos encontraban porque teníamos diecinueve reseñas.
Mi sobrino Alejandro, que tiene veintidós años y estudia marketing en Madrid, me lo explicó una tarde cuando vino a casa por Semana Santa. Me dijo que había una tendencia real, que la gente buscaba panaderías artesanales como la nuestra, que teníamos un producto que merecía estar visible. Y que él lo configuraba todo, que yo no tenía que hacer nada.
Eso último fue lo que me convenció.
Alejandro lo puso en marcha. Los clientes empezaron a recibir un WhatsApp preguntando qué tal había ido su compra. Si respondían bien, el sistema les guiaba a Google. Yo no hacía nada más que seguir amasando.
A los tres meses tenía cincuenta y dos reseñas.
Pero lo que me llegó al alma fue una reseña que dejó un hombre de Valladolid. Explicaba que había visto un comentario de otra persona hablando del pan cristal, que él era un aficionado a los panes de corteza fina, y que había conducido ochenta kilómetros para comprar una hogaza. Ochenta kilómetros. Eso no lo habría imaginado nunca.
Esa misma reseña mencionaba que el pan cristal de nuestra panadería era "el mejor de Castilla." No sé si es verdad, pero ahora esas palabras están en Google, y la gente que busca pan cristal en la región nos encuentra.
Rodrigo me dice que soy la última en creerme las cosas buenas que pasan aquí. Probablemente tiene razón. Sigo pensando que lo más importante es el pan que sale del horno. Pero está bien que ahora también pueda encontrarlo la gente que todavía no nos conoce.
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